
Desde el caso de la antena del iPhone 4,
las baterías incendiarias del Note 7 de Samsung, pasando por el cierre
de Google Plus o el fracaso de ventas del primer móvil de Amazon
Crisis de «antennagate» del iPhone 4
El año 2010 fue duro para Apple.
Presentó su flamante iPhone 4, uno de los más vendidos de su historia,
sufrió un problema técnico que se bautizó como «antennagate». El diseño
de la antena alrededor del dispositivo ocasionaba problemas de recepción
y, además, un error en el cálculo no informaba al usuario correctamente
de si tiene o no cobertura. Un escándalo sin precedentes. Al año
después, con el iPhone 4S en el mercado, también se registraron algunos
fallos que afectaban a la duración de la batería.
Cierre de Megaupload
La piratería era una lacra. En los
últimos diez años hemos visto el cierre de decenas de páginas web de
intercambio de archivos y «torrents» al tiempo que la oferta de
contenidos digitales irrumpía con Netflix al frente de esta guerra por
el control de la atención. Fundado en 2005, la gran plataforma de
alojamiento de archivos arrancaba. Como hiciera Napster unos años antes,
este servicio creado por el controvertido informático alemán Kim Dotcom
fue desmantelado en 2012 por el FBI en una macrooperación policial
alegando una supuesta infracción de derechos de autor.
Los vehículos autónomos no estaban preparados
Empresas como Tesla o Google -a través
de su filial Waymo- han invertido en los últimos años una gran cantidad
de dinero en experimentar y avanzar en el coche autónomo. Una tecnología
todavía en pañales a la que le falta todavía mucho camino por recorrer
para lograr esa autonomía total. Aún así, en los últimos diez años se
han logrado superar muchos obstáculos, implicar a otras empresas del
sector de la automoción y asentar el concepto de coche conectado como
parte del futuro de la industria. Pese a todo, en este tiempo se han
registrado pocos accidentes – en torno a una docena- pero que han
demostrado que aún las máquinas no son perfectas para superar al ser
humano en la conducción.
La mala acogida del Fire Phone, de Amazon
El gigante estadounidense del comercio
electrónico está presente en infinidad de negocios y ha explorado las
oportunidades en diferentes campos tecnológicos como la aviación, la
inteligencia artificial o la robotización. Desde la cabeza de su
fundador, Jeff Bezos, surgen grandes ideas, pero su desembarco en el
negocio de la telefonía móvil fracasó estrepitosamente. Ha sido durante
años líder de ventas en lectores electrónicos y su apuesta era
complicada. Su primer teléfono móvil, el Fire Phone, tuvo una fría
acogida en el mercado. Uno de los aspectos más destacable era su
pantalla, que daba la ilusión de ver imágenes en 3D. También tenía
funciones que integran servicios de Amazon. Pero el teléfono ha sido una
carga para la empresa. No logró establecer bien el precio del
dispositivo, lo cual podría haber sido una de las causas.
La muerte de la televisión en 3D
Fue la crónica de una muerte anunciada.
Algo esperado en el mercado porque se volvió a demostrar que sin
servicios ni contenidos una tecnología de entretenimiento está condenada
a morir. Con la llegada en 2009 de la película «Avatar», parecía
existir un deseo entre los consumidores de vivir esa misma experiencia
tridimensional en sus hogares. Los fabricantes, con Samsung y LG en
cabeza, no duraron ni un segundo en adaptar sus modelos a esta
tecnología que requiere de un accesorio adicional -unas gafas
especiales- para vivir la sensación de inmersión. Muchas marcas lo
implementaron, pero con el tiempo se demostró que no había un interés
real. La falta de contenido jugó, además, una mala pasada en su fracaso.
Sirvió en su momento como reclamo para «vender» televisores. Hoy en día
esta tecnología o está desaparecida o se ofrece de manera nativa en los
nuevos modelos.
Robo a Celebgate, Ashley Madison y Yahoo
Ha sido la década de los grandes hitos
de la ciberdelincuencia, un negocio que en la actualidad mueve más
dinero que el narcotráfico a nivel mundial. La seguridad informática es
uno de los más importantes desafíos de las empresas e instituciones
públicas. Cualquiera está expuesto a un robo de datos. En este tiempo se
han dado varios episodios sangrantes que han puesto de manifiesto la
relevancia de poner en marcha medidas de contención. En 2014 se produjo
uno de esos escándalos que desnudan a cualquiera. En un caso bautizado
como «Celebgate», piratas informáticos accedieron a miles de imágenes
íntimas y sexuales de actrices como Jennifer Lawrence. Aquel robo de
fotos a las estrellas a través del servicio de almacenamiento iCloud
puso de relieve la necesidad de establecer mayores patrones de
seguridad. Un año después llegó el robo a Ashley Madison, una página web
de citas. Se filtró información personal de más de 30 millones de
personas que, supuestamente, estaban siendo infieles a sus parejas. En
otro gran robo, Yahoo reconoció la mayor brecha de seguridad de la
historia, que afectó a la inmensa mayoría de cuentas de correo
electrónico.
Escándalo de las baterías del Note 7
Iba a ser la gran apuesta para 2017 de
Samsung. El teléfono más potente. Pero tuvo un mal debut. A los pocos
días de ponerse a la venta este «phablet» varios usuarios denunciaron
que habían sufrido igniciones de sus baterías. Fue el caso de las
«baterías incendiarias» del Note 7. La crisis obligó a retirar el
producto y a eliminar la siguiente nomenclatura. Se retiró del mercado
por riesgos a la seguridad, empresas de aviación prohibieron su uso en
vuelos y costó cuantiosas pérdidas de dinero al gigante surcoreano.
Tardaron todavía muchos meses hasta conocer los verdaderos motivos
derivados de este problema. Una serie de factores como el diseño de sus
baterías fue la razón.
Las imborrables Google Glass
Durante 2013 y 2014 se habló de que
las Google Glass, las lentes de realidad aumentada del gigante
estadounidense, era el futuro de la tecnología. Iban a cambiarlo todo,
desde la industria al consumo. Todos querían hacerse una foto con ellas.
Fueron demasiado caras para que un usuario medio pudiera permitírselo y
la falta de contenido interesante se convirtió en un gran obstáculo en
una adopción masiva. Hubo, además, un gran debate sobre si invadía la
privacidad de las personas. El gigante de internet, que acumula
numerosos fracasos en su historial, tuvo que cancelar el proyecto,
aunque lo ha recuperado en los últimos tiempos bajo un enfoque más
profesional.
Los problemas del «hoverboard»
En 2017 estos patinetes se convirtieron
en el regalo estrella entre los más jóvenes. Unos dispositivos de
transporte con dos ruedas que requiere una cierta práctica para su
correcto manejo. Era sorprendente cómo funcionaba porque todos sus
propietarios parecían ser el nuevo Marty McFly de «Regreso al futuro»,
la incombustible película de Robert Zemeckis y producido por Steven
Spielberg que ha dejado tantos momentos en la retina. El problema vino
porque se detectaron casos de incendios de sus baterías. Es cierto que
eran situaciones puntuales pero que dejan entrever los problemas
técnicos.
Proyecto Ara, el teléfono modular
La telefonía móvil inteligente vive, en
estos momentos, una situación extraña. Hay cada vez más marcas que
producen terminales sensacionales, se ha democratizado su uso a nivel
mundial y se han experimentado con innovaciones como las cámaras dobles
(o triples en muchos casos) o los diseños sin apenas bordes. Estas ideas
han llevado, sin embargo, a un escenario: la inmensa mayoría de modelos
se parecen mucho entre sí. Pero hubo otros intentos para aportar la
filosofía de un ordenador de sobremesa a estos dispositivos. El objetivo
de Proyect Ara, de Google, era crear «smartphones» modulares, cuyas
piezas y componentes pudieran personalizarse y cambiarse entre sí para
satisfacer las necesidades de cada usuario. Su resultado no cautivó a
los consumidores.
Mal inicio de Apple Maps
El intento de competir con Google Maps
tuvo un comienzo problemático. El servicio cartográfico de Apple, que
desembarcó en 2012, debutó con fallos técnicos de calado, que provocó
que muchos usuarios criticaran a esta herramienta cuyas actualizaciones
han ayudado a mejorar considerablemente su rendimiento. El resultado
demostró que el lanzamiento fue algo precipitado. La aplicación contenía
de errores importantes como cuando algunos usuarios se encontraban que
la Sagrada Familia de Barcelona se situaba en Ibiza o que Berlín era un
lugar en medio de la Antártida. Por si fuera poco, carecía de algunas de
las prestaciones anunciadas por Apple y carecía de otras que han hecho
de Google Maps una herramienta robusta.
Nadie se acuerda de Google Plus
Pese a ser el líder en muchos sectores, a
Google se le ha resistido hasta la fecha un negocio, el de las
plataformas sociales, que en la actualidad todavía domina Facebook. El
gigante de internet lo intentó durante años con Google Plus, que ni
siquiera creando perfiles a todo usuario con cuenta de Gmail le valió
para consolidarse. Fue un páramo con escasa presencia. Algunas
funciones, sin embargo, fueron interesantes, como la idea de los
círculos, pero el caso es apenas hubo actividad.
La crisis de Cambridge Analytica-Facebook
Facebook, la gran red social de los
últimos tiempos, tampoco se ha librado de escándalos. Desde que saltó
el caso de Cambridge Analytica en 2016, la firma fundada por Mark
Zuckerberg ha venido capeando como puede la falta de confianza. Los
anuncios falsos, la manipulación de sus servicios, el robo de datos y la
caída en picado de su actividad le han llevado a una situación
particular porque los usuarios más jóvenes no encuentran razones para
abrirse en un perfil. Estos casos fueron el detonante de un mayor
interés por los datos personales en los servicios digitales más
conocidos, que ha sido una constante cada vez más habitual.
Las roturas del Galaxy Fold
Sin llegar a los extremos del Note 7, a Samsung le salió rana este 2019 su primer teléfono plegable, el Galaxy Fold. Iba a cambiarlo todo, desde la manera en la que se accede a estos terminales hasta la producción de los mismos. Pero no. Su lanzamiento tuvo que retrasarse varios meses tras detectarse varias unidades de prueba con fallos técnicos. La firma surcoreana los supo resolver para poder ponerlo a la venta en octubre por el mismo precio estipulado, unos 2.000 euros que saben a lujo para la inmensa mayoría de consumidores. La acogida tampoco es que haya sido para tirar cohetes puesto que ha colocado unas 500.000 unidades en todo el mundo. Este 2020 se va a volver a intentar, aunque con la mirada puesta en su diseño
Sin llegar a los extremos del Note 7, a Samsung le salió rana este 2019 su primer teléfono plegable, el Galaxy Fold. Iba a cambiarlo todo, desde la manera en la que se accede a estos terminales hasta la producción de los mismos. Pero no. Su lanzamiento tuvo que retrasarse varios meses tras detectarse varias unidades de prueba con fallos técnicos. La firma surcoreana los supo resolver para poder ponerlo a la venta en octubre por el mismo precio estipulado, unos 2.000 euros que saben a lujo para la inmensa mayoría de consumidores. La acogida tampoco es que haya sido para tirar cohetes puesto que ha colocado unas 500.000 unidades en todo el mundo. Este 2020 se va a volver a intentar, aunque con la mirada puesta en su diseño
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